Las palabras
se repetían como un pequeño laberinto el cual la entraba es la salida, jamas
termina.
Sus ojos
azules eran la tormenta perfecta de una princesa diabólica, llena de lujos y
perdidas mentales, con odio en su cara y un pelo perfecto, lista para jugar con
el corazón de un animal.
Se chupo el
dedo y sintió el sabor oxidado de la sangre,tan rojo como su labial. Estaba a
punto de llorar sangre ente sus pensamientos.
Gritar,
patalear, llorar, emborracharse con el odio.
Buscaba
respuestas antes las mentes locas que trataban de manipularla para que sus ojos
lloraran sangre, y se crucificaran en una cruz hecha de chicos guapos. De esos que te atan como un jesus moderno y te matan para al segundo resucitarte
junto con las chicas lindas.
Gotas negras caían de sus ojos llenos de restos de delineador, mientras caía contra la pared
pensaba en cuan grande era su mente y tan chica de la los otros.

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